miércoles, 26 de octubre de 2011

Nervio Óptico

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1.- El cuerpo ciliar es una parte del ojo situada entre el iris y la región de la ora serrata en la retina, responsable de la producción del humor acuoso y del cambio de forma del cristalino necesario para lograr la correcta acomodación (enfoque). Está formado por dos estructuras: los procesos ciliares y el músculo ciliar.
Anatomía

La pared del ojo consta de tres capas concéntricas, la más externa es la capa fibrosa (esclerótica), la intermedia es la capa vascular y la más interna es la retina. La capa vascular también denominada úvea, consta a su vez de tres partes, la coroides en la porción posterior y el cuerpo ciliar e iris en la zona anterior.

El cuerpo ciliar se extiende desde la parte anterior de la retina hasta la base del iris, inmediatamente detrás de la unión de la esclera con la córnea. Está constituido por dos partes bien diferenciadas:

    * La pars plicata que forma los 2 mm anteriores y contiene los procesos ciliares. Los procesos ciliares son unos pliegues en la parte anterior del cuerpo ciliar de donde parten las llamadas fibras zonulares que lo unen al cristalino.

    * La pars plana que es la parte posterior, más aplanada y de 4 mm de longitud. En esta zona se encuentra el músculo ciliar, que es una banda circular de músculo liso que consta de fibras radiales y longitudinales.
Fisiología

El cuerpo ciliar pose dos funciones bien definidas. Por un lado los procesos ciliares que ocupan una superficie de 6 cm cuadrados en cada ojo, son los encargados de producir el humor acuoso a una velocidad de 2-3 microlitros por minuto. El humor acuoso es esencial para el correcto funcionamiento del globo ocular y debe mantenerse a una presión de 15 mm Hg con un margen de solamente 2 mm Hg. Si la presión del humor acuoso sube, se produce una enfermedad llamada glaucoma que de no controlarse adecuadamente puede tener como consecuencia un déficit importante de agudeza visual e incluso ceguera.

El músculo ciliar por su parte tiene como función cambiar la forma del cristalino para conseguir un buen enfoque de la imagen en la retina.

2.- La cámara posterior del ojo es un espacio situado detrás del iris. Está bañado por un fluido que se llama humor acuoso, el cual se produce en esta zona en los llamados procesos ciliares.

La cámara posterior comunica por delante a través de la pupila con la cámara anterior del ojo y por detrás está en contacto con el cuerpo vítreo. Sumergido en la cámara posterior del ojo se encuentra el cristalino.

El humor vítreo que inunda y se produce en este espacio es de gran importancia, pues nutre a los tejidos avasculares (sin riego sanguíneo) del ojo, como la córnea y el cristalino. Este líquido debe mantenerse a una presión determinada. Si la presión del humor vítreo es demasiado elevada, se produce una enfermedad llamada glaucoma que puede tener repercusiones importantes en la capacidad visual.

3.- El iris, en anatomía, es la membrana coloreada y circular del ojo que separa la cámara anterior de la cámara posterior. Posee una apertura central de tamaño variable que comunica las dos cámaras: la pupila.

Corresponde a la porción más anterior de la túnica vascular, la cual forma un diafragma contráctil delante del cristalino. Se ubica tras la córnea, entre la cámara anterior y el cristalino, al que cubre en mayor o menor medida en función de su dilatación.

El iris es la zona coloreada del ojo. En su centro se encuentra la pupila, de color negro; la zona blanca que se encuentra alrededor se denomina esclerótica.

Función

Esta parte del polo anterior del ojo constantemente activa, permite a la pupila dilatarse (midriasis) o contraerse (miosis)

Color del iris

Está determinado genéticamente. En los niños recién nacidos, el color del iris suele ser azul claro o grisáceo. La coloración definitiva se alcanza entre los 6 y 10 meses. El color está determinado por el número y distribución de unas células que contienen el pigmento melanina y se llaman melanocitos.

Si la melanina se encuentra solamente en la zona de epitelio pigmentario de la superficie posterior del iris, el ojo es azulado. En cambio, si esta se distribuye por todo el espesor del iris, el ojo es de color marrón.

4.- La pupila es un orificio situado en la parte central del iris por el cual penetra la luz al interior del globo ocular. Se trata de una abertura dilatable y contráctil, aparentemente de color negro que tiene la función de regular la cantidad de iluminación que le llega a la retina, en la parte posterior del ojo. También es llamada "la niña del ojo".

El tamaño de la pupila está controlado por dos músculos: el esfínter de la pupila que la cierra y el dilatador de la pupila que la abre. Su diámetro es de entre 3 y 4,5 milímetros. En la oscuridad puede llegar a ensancharse hasta los 5 a 9 mm. En cualquier grupo humano hay, sin embargo, una considerable variación en el tamaño máximo de la pupila.

El reflejo fotomotor de la pupila se examina con una linterna durante la exploración neurológica. Este reflejo, donde participan los nervios craneales II y III, consiste en la constricción de la pupila como respuesta a la iluminación. Cuando penetra la luz en un ojo, las dos pupilas se constriñen al unísono (reflejo consensual) por que cada retina envía fibras a las cintillas ópticas de ambos lados.

El músculo esfínter de la pupila está inervado por fibras parasimpáticas, mientras que el músculo dilatador de la pupila está inervado por fibras simpáticas.

5.- La córnea es la estructura hemisférica y transparente localizada al frente del ojo que permite el paso de la luz y protege al iris y al cristalino. Posee propiedades ópticas de refracción significativas, representando cerca de 2/3 de la capacidad total de enfoque del ojo, aproximadamente 44 dioptrías.

Consta de tres capas separadas por dos membranas: la más externa es el epitelio corneal, compuesto por epitelio pluriestratificado (varias capas) no queratinizado con gran potencial regenerativo; la media es el estroma (la capa más ancha de las tres) compuesta por tejido conjuntivo y la más interna es un endotelio monoestratificado (una sola capa de células).

Las dos membranas que separan la capa central o estroma de las otras dos son la membrana de Descemet, que separa el estroma del endotelio y la membrana de Bowman, que separa el estroma del epitelio anterior. Podemos decir en síntesis que consta de cinco capas:

    * Epitelio corneal
    * Membrana de Bowman
    * Estroma corneal
    * Membrana de Descemet
    * Endotelio corneal

La córnea es uno de los pocos tejidos del cuerpo que no posee irrigación sanguínea (no tiene vasos sanguíneos), pero sí está inervada (tiene sensibilidad). Es la porción anatómica del cuerpo humano que posee más terminaciones nerviosas sensoriales en relación a su tamaño. Se nutre de la lágrima y del humor acuoso.

Cuando la córnea pierde su transparencia por alguna enfermedad ocular, se produce perdida de visión. Para recuperarla a veces es necesario realizar una intervención quirúrgica que se llama queratoplastia o trasplante de córnea.

6.- La Cámara Anterior es una estructura del ojo que esta limitada por delante por la córnea y por detrás por el iris y el cristalino. Este espacio se encuentra relleno de un líquido que se llama humor acuoso, el cual circula libremente y aporta los elementos necesarios para el metabolismo de las estructuras anteriores del ojo que son avasculares (no reciben aportes nutritivos de la sangre) como la córnea y el cristalino.

En un lugar de la cámara anterior que se llama ángulo iridocorneal (el punto de unión entre el iris y la córnea) se encuentra el canal de Schlemm por el cual se elimina el humor acuoso sobrante. El equilibrio entre la producción y la eliminación del humor acuoso es de gran importancia para el normal funcionamiento del ojo. Si el canal de Schlemn se obstruye por alguna circunstancia, aumenta la presión normal del humor acuoso y se produce una enfermedad que se llama glaucoma.

7.- El cuerpo ciliar es una parte del ojo situada entre el iris y la región de la ora serrata en la retina, responsable de la producción del humor acuoso y del cambio de forma del cristalino necesario para lograr la correcta acomodación (enfoque). Está formado por dos estructuras: los procesos ciliares y el músculo ciliar.

Anatomía

La pared del ojo consta de tres capas concéntricas, la más externa es la capa fibrosa (esclerótica), la intermedia es la capa vascular y la más interna es la retina. La capa vascular también denominada úvea, consta a su vez de tres partes, la coroides en la porción posterior y el cuerpo ciliar e iris en la zona anterior.

El cuerpo ciliar se extiende desde la parte anterior de la retina hasta la base del iris, inmediatamente detrás de la unión de la esclera con la córnea. Está constituido por dos partes bien diferenciadas:

    * La pars plicata que forma los 2 mm anteriores y contiene los procesos ciliares. Los procesos ciliares son unos pliegues en la parte anterior del cuerpo ciliar de donde parten las llamadas fibras zonulares que lo unen al cristalino.

    * La pars plana que es la parte posterior, más aplanada y de 4 mm de longitud. En esta zona se encuentra el músculo ciliar, que es una banda circular de músculo liso que consta de fibras radiales y longitudinales.

Fisiología

El cuerpo ciliar pose dos funciones bien definidas. Por un lado los procesos ciliares que ocupan una superficie de 6 cm cuadrados en cada ojo, son los encargados de producir el humor acuoso a una velocidad de 2-3 microlitros por minuto. El humor acuoso es esencial para el correcto funcionamiento del globo ocular y debe mantenerse a una presión de 15 mm Hg con un margen de solamente 2 mm Hg. Si la presión del humor acuoso sube, se produce una enfermedad llamada glaucoma que de no controlarse adecuadamente puede tener como consecuencia un déficit importante de agudeza visual e incluso ceguera.

El músculo ciliar por su parte tiene como función cambiar la forma del cristalino para conseguir un buen enfoque de la imagen en la retina.

8.- El ligamento suspensorio del cristalino, también conocido como zónula de Zinn, zónula ciliaris, fibras zonulares o zónula, es una estructura del ojo compuesta por una serie de fibras y filamentos que sirven para que el cristalino (la lente del ojo) mantenga su posición y forma.

Las fibras se unen por un extremo a la zona más externa del cristalino (la cápsula) y por el otro a una parte del ojo que se llama cuerpo ciliar, estos filamentos forman una compleja estructura tridimensional y poseen una gran capacidad de distensión sin llegar a romperse.

En el cuerpo ciliar existe un pequeño músculo que se denomina músculo ciliar, la contracción del músculo ciliar hace que se relajen las fibras que constituyen el ligamento suspensorio y como consecuencia el cristalino cambia de forma y se hace más esférico, aumentando su capacidad de refracción para poder enfocar objetos cercanos.

En resumen la contracción muscular es necesaria a través del mecanismo señalado para que el cristalino cambie de forma y poder visualizar correctamente objetos cercanos, éste es el motivo por el cual la lectura de un libro cansa más los ojos que la contemplación de objetos distantes.

Las alteraciones en el ligamento suspensorio del cristalino que ocurre en algunas enfermedades, como en el síndrome de Marfan tienen como consecuencia que la posición del cristalino se descentre (subluxación del cristalino) lo cual conduce a alteraciones de la visión que pueden ser severas.


9.- El cristalino es un componente del ojo con forma de lente biconvexa que está situado tras el iris y delante del humor vítreo. Su propósito principal consiste en permitir enfocar objetos situados a diferentes distancias. Este objetivo se consigue mediante un aumento de su curvatura y de su espesor, proceso que se denomina acomodación. El cristalino se caracteriza por su alta concentración en proteínas, que le confieren un índice de refracción más elevado que los fluidos que lo rodean. Este hecho es el que le otorga su capacidad para refractar la luz, ayudando a la córnea a formar las imágenes sobre la retina.

A medida que la edad del sujeto aumenta, el cristalino va perdiendo progresivamente su capacidad para acomodar. Este fenómeno se conoce como presbicia o vista cansada y sus causas se desconocen. Afecta a la totalidad de la población a partir de los cincuenta años, exigiendo el uso de gafas para enfocar objetos cercanos. La principal dolencia que afecta al cristalino son las cataratas. Por este nombre se conoce a cualquier pérdida de transparencia del mismo que afecte a la visión. Sus causas son diversas y cuando se encuentran en un estado avanzado requieren de una operación quirúrgica.

 Esquema de la sección del ojo que muestra la ubicación del cristalino.


Anatomía

El cristalino es un cuerpo lenticular, transparente, incoloro, biconvexo, flexible y avascular. Está situado en el segmento anterior del globo ocular, detrás del iris y el humor acuoso y delante del humor vítreo. Debido a la ausencia de vasos sanguíneos en su interior, la nutrición del cristalino depende principalmente de intercambios con el humor acuoso. La curvatura de la cara anterior (la que limita con el humor acuoso) es inferior a la de la cara posterior. A los centros de dichas caras se les conoce, respectivamente, como polo anterior y polo posterior, mientras que la línea que los une se llama eje del cristalino. A la anchura entre las caras anterior y posterior se le denomina espesor del cristalino; para un recién nacido sin acomodación, su valor es de unos 3.5 milímetros. A la circunferencia que delimita las dos caras mencionadas se le llama ecuador, mientras que al diámetro de la misma se le conoce como diámetro del cristalino.

 Diagrama sagital con las diferentes partes del cristalino.


Se encuentra rodeado por una cápsula transparente, elástica y acelular, también llamada cristaloides, que está conectada al músculo ciliar por medio de unas fibras denominadas zónula de Zinn. En el interior del cristalino existen dos zonas principales: el núcleo y la corteza. La superficie anterior de la corteza está recubierta por un epitelio, siendo éste el único tejido del cristalino que es capaz de regenerarse.

Ilustración de la 20ª edición de la Anatomía de Gray con la disposición de las líneas de sutura en las superficies posterior (A) y anterior (B) del cristalino del recién nacido.

Las fibras zonulares son finas y elásticas. Pueden ser divididas en dos grupos de acuerdo a su localización: las zónulas posteriores y las anteriores. Las anteriores ocupan la región situada entre los procesos ciliares y la cápsula, uniéndose a esta última en las proximidades de la región ecuatorial; las posteriores se extienden desde la unión del músculo ciliar con la ora serrata hasta los procesos ciliares. La unión de las fibras posteriores y anteriores, denominada plexo zonular, está ligada al epitelio del cuerpo ciliar, en los valles de los procesos, por medio de un sistema de fibras secundario.

Ilustración de la Anatomía de Gray que muestra la corteza (external layers) y el núcleo (nucleus) del cristalino. Se aprecian las diferentes capas concéntricas que van formando las nuevas células.

El cristalino está formado por células alargadas (fibras), compuestas principalmente por unas proteínas llamadas cristalinas. Estas fibras se continúan produciendo durante toda la vida humana, por diferenciación de las células originadas en la región germinal del epitelio, cerca del ecuador. Como consecuencia de ello, el espesor de la lente crece con la edad del sujeto: en la corteza anterior y posterior, las nuevas capas de fibras se superponen a las viejas formando estructuras concéntricas estratificadas, de modo similar a lo que sucede en una cebolla. Las fibras del interior van perdiendo los orgánulos intracelulares, en lo que parece ser un proceso de apoptosis. Este hecho ayuda a reducir la absorción y a mejorar la transparencia del medio, a la que también puede contribuir la regularidad de las fibras (transversalmente, siguen una configuración hexagonal). Además, como consecuencia de este crecimiento también se produce un endurecimiento del cristalino.

El cristalino presenta unas líneas de sutura que parten de los polos y se extienden radialmente. Estas líneas se corresponden con las regiones en las que coinciden fibras con direcciones de alargamiento contrarias. En el feto, en la cara anterior hay tres líneas dispuestas en ángulos de 120 grados, en forma de "Y", mientras que en la posterior configuran otra "Y" invertida. Con la edad, como se van añadiendo nuevas fibras, la estructura se complica.

En el feto, la forma del cristalino es aproximadamente esférica y es más blando que en el estado adulto. En este periodo, su desarrollo es apoyado por la arteria hialoidea, una rama de la arteria oftálmica que atraviesa el humor vítreo, extendiéndose desde el disco óptico hasta el cristalino. Esta arteria suele involucionar en el noveno mes de embarazo; los restos de la misma forman el canal de Cloquet.

Fisiología

La transparencia del cristalino es una función de la alta ordenación de las células que lo conforman (las fibras) y de la matriz extracelular. En esencia, la matriz extracelular del cristalino está confinada en la cápsula, mientras que las fibras forman un sincitio (un grupo de células cuyos citoplasmas están conectados mediante uniones "gap", de manera que funcionan como una única célula) con mecanismos celulares intercomunicados.

Las propiedades de transmisión de la luz del medio ocular varían en función de la naturaleza y la edad del tejido:

    * córnea, humor acuoso y cristalino transmiten la luz de longitud de onda (λ) larga, por encima del límite visible (alrededor de 720 nm);
    * la luz de λ corta (<300 nm) es absorbida por la córnea pero es transmitida por el humor acuoso;
    * el cristalino filtra la mayor parte de la luz de λ corta (<360 nm) y es una barrera absoluta para λ<300nm.

El epitelio simple que recubre el cristalino no descompone ni refleja la luz (ya que su índice de refracción combinado es similar al del humor acuoso), pero es de vital importancia en el mantenimiento del equilibrio electrolítico de los fluidos y del sincitio de fibras del cristalino, mediante sistemas de canales iónicos. Por ello, cualquier agente que altere la función del epitelio y/o su viabilidad (como por ejemplo, la radiación ionizante) tendrá un impacto significativo en la claridad del cristalino.

Las fibras del cristalino se organizan en haces celulares muy empaquetados, con interdigitaciones similares a las piezas de un puzzle de tres dimensiones. Las fibras están conectadas entre sí mediante uniones "gap" formadas por la proteína del cristalino denominada MIP26 (por main intrinsic polypeptide of 26 MDa). Durante el desarrollo, las fibras del cristalino pierden el núcleo y se especializan en la producción de proteínas específicas del cristalino, denominadas cristalinas. Estas proteínas conforman el 90% de las proteínas totales y están embebidas en el interior de una matriz compleja formada por el citoesqueleto celular, algunos de cuyos componentes son también específicos del cristalino. El alto índice de refracción del cristalino se debe a las cristalinas. La transparencia, por su parte, es el resultado del empaquetamiento de las cristalinas en una concentración muy elevada.


Intercambio de iones

La proteína MIP26 del cristalino funciona como un canal iónico, que permite que las fibras del cristalino funcionen como un sincitio iónico y eléctrico. MIP26 se ha identificado recientemente como miembro de la familia de las acuaporinas, que son transportadores de agua que funcionan como osmoreceptores. MIP26 extrae agua del cristalino y mantiene la transparencia. Ratones con mutaciones en este gen presentan cataratas. MIP26 está ausente en las células epiteliales del cristalino.

Por otro lado, para que el cristalino funcione como un sincitio desde un punto de vista eléctrico y químico, existen canales iónicos que extraen de forma activa el sodio (Na+) del cristalino, mientras que el potasio (K+) y el agua entran de forma pasiva. El epitelio, por su parte, también presenta uniones "gap" entre las superficies laterales de sus células, lo que también permite la interconexión celular y el funcionamiento sincrónico. La comunicación entre las células del epitelio y las fibras del cristalino se realiza mediante endocitosis, vía vesículas recubiertas.

La bomba sodio-potasio presente en el polo apical del epitelio intercambia de forma activa Na+ (que se extrae) y K+ (que se introduce). El Na+ se difunde luego de forma pasiva hasta el humor acuoso.

Metabolismo del cristalino

La principal fuente de energía del cristalino es la glucosa procedente del humor acuoso. La glucosa entra en las células mediante transportadores independientes de insulina localizados en la membrana plasmática. Cerca del 80% de la glucosa se consume en el cristalino utilizando la glicolisis anaerobia. La utilización aerobia de la glucosa en el ciclo del ácido cítrico se realiza únicamente en las células del epitelio, ya que éstas son las únicas que conservan mitocondrias.

La síntesis de proteínas nuevas se detiene cuando las células se transforman en fibras. Todos los cambios que se producen a partir de ese momento son modificaciones post-traduccionales. Por ejemplo, se produce la fosforilación de muchos tipos de proteínas, como cristalinas, proteínas del citoesqueleto y MIP26. Además, se han detectado proteínas con actividad proteasa en el cristalino, posiblemente implicadas en los procesos de apoptosis. Con la edad aumenta la degradación de proteínas, sobre todo MIP26, lo que puede tener importancia en las conexiones intercelulares y contribuir en la aparición de cataratas.

En cuanto a los lípidos, la membrana plasmática de las fibras contienen proporciones inusualmente altas de esfingomielina, colesterol y ácidos grasos saturados, que confieren rigidez a la membrana, importante para mantener las conexiones intercelulares.

El cristalino está expuesto constantemente al ataque por agentes oxidativos: de hecho en el humor acuoso hay normalmente un nivel elevado de peróxido de hidrógeno, y la actividad peroxidasa se detecta en el cristalino. Por ello, el cristalino presenta sistemas redox, conjuntos de enzimas capaces de minimizar o tamponar los efectos de los oxidantes. Entre estas enzimas se encuentran la catalasa, la superóxido dismutasa, la glutatión peroxidasa y la glutatión-S transferasa.

Historia

Hasta la llegada de la época alejandrina, el conocimiento acerca del cristalino era muy deficiente. Muestra de ello es que los griegos no adoptaron un vocablo para referirse a esta parte del ojo hasta la llegada de la mencionada etapa. Una consideración muy extendida en aquella época era la de que el cristalino era líquido, solidificándose únicamente como consecuencia de alguna enfermedad o como resultado de la disección. Así, existe una vaga alusión del pionero de la medicina moderna, Hipócrates, a un componente del fluido del ojo que "cuando se enfría, se vuelve sólido". Se especula con que ésta sea la primera referencia escrita acerca del cristalino.

El trabajo de los anatomistas griegos de Alejandría quedó presumiblemente recogido en la obra De Medicina, del enciclopedista romano Aulo Cornelio Celso (25 a. C.-50 d. C.). En esta obra se recogía una creencia que predominaría hasta la Edad Moderna: la de que el cristalino era el órgano en el que se originaba la percepción visual. Jugaría así el papel que en la actualidad se adjudica a la retina. También cometió el error de situar al cristalino en el centro del globo ocular, equivocación en la que también incurrirían otros autores.

En el siglo II destaca el médico griego Galeno, cuya obra influyó de manera determinante sobre la medicina europea durante más de un milenio. Algunos años antes, el anatomista Rufo de Éfeso había situado al cristalino en su ubicación correcta, próximo a la pupila. Por su parte, Galeno sostuvo, de nuevo, que el cristalino era el órgano principal del sentido de la vista en el interior del ojo, sirviendo las demás partes del globo ocular como apoyo para su funcionamiento. Para sustentar su afirmación, argumentó que la presencia de una catarata podía provocar ceguera. Galeno también se dio cuenta de que la curvatura de la superficie anterior era inferior a la de la posterior.

Ilustración de la obra de Kepler Astronomiae Pars Optica, con diversas representaciones del ojo humano. En particular, la figura de la esquina superior izquierda muestra el esquema del ojo realizado por Félix Platter.

Después de Galeno, prácticamente no hubo avances en cuanto a conocimiento de cristalino hasta la Edad Moderna. El anatomista Felix Platter (1536-1614), que influiría sobre los estudios de Óptica ocular de Kepler, señaló a la retina como el punto de partida de la percepción, relegando al cristalino a un papel óptico. Otro astrónomo que apoyó las ideas de Platter fue Scheiner, que también presentó la primera representación del ojo anatómicamente correcta, con el cristalino y el nervio óptico en sus localizaciones reales.

Los estudios en Biología experimentaron un importante impulso en el siglo XVII gracias a la invención del microscopio. Por ejemplo, el científico neerlandés Anton van Leeuwenhoek, conocido por las mejoras que introdujo en este instrumento, lo empleó para examinar las diferentes partes del ojo, descubriendo la existencia de fibras en el cristalino.
Función

Óptica del cristalino

Función del cristalino: el cambio de curvatura posibilita el enfoque del objeto cercano (el diagrama está muy simplificado, tanto óptica como anatómicamente).

La función del cristalino es la de enfocar los rayos luminosos para que formen una buena imagen en la retina con independencia de la distancia a la que esté situado el objeto. Así, según la mayoría de modelos del ojo, las cerca de 20 dioptrías del cristalino en el estado relajado, unidas a las 40 de la córnea, enfocan en retina los rayos emitidos por objetos lejanos. Sin embargo, para objetos cercanos, la potencia del ojo relajado no refracta lo suficiente los rayos luminosos. En consecuencia, si no se produjese ningún cambio, la imagen del objeto se formaría por detrás de la retina, de modo similar a lo que sucede en la hipermetropía. Por tanto, durante la visión cercana el ojo necesita de una potencia adicional, que obtiene mediante la modificación de la curvatura del cristalino: acomodación.

El hecho de que la córnea posea una mayor potencia óptica que el cristalino se debe, además de a su curvatura, a que su superficie separa el aire del interior del ojo, dos medios con índices de refracción bien diferenciados. En cambio, los índices de humor acuoso, cristalino y humor vítreo son más próximos. Por otro lado, el índice de refracción del cristalino no es constante, sino que varía siguiendo un gradiente de índice: esta magnitud alcanza su valor pico en el centro, debido a la mayor concentración de proteínas cristalinas, y disminuye ligeramente en las capas más externas, aunque se mantiene siempre por encima de los índices de los humores (esta condición es necesaria para que aumente la convergencia de los rayos luminosos que lo atraviesan). Se piensa que este perfil de índice contribuye a mejorar la calidad de imagen del ojo.

Con la edad, el espesor del cristalino entre las caras anterior y posterior aumenta, al igual que la curvatura de dichas superficies (un aumento de la curvatura se corresponde con una disminución del radio de curvatura). Asociado a estos cambios cabría esperar un aumento de la potencia refractiva (esto es, una mayor desviación de la trayectoria de los rayos que lo atraviesan). En la realidad dicho cambio no se produce, sino que tiene lugar el efecto contrario. A este fenómeno se le denomina paradoja del cristalino. Se cree que con la edad también se produce un cambio en la distribución del índice que compensa ópticamente el aumento de espesor.

Al punto más cercano que el ojo puede enfocar con ayuda de la acomodación se le conoce como punto próximo. Para un adolescente, su valor es de unos 7 centímetros, pero aumenta con la edad debido a la presbicia. Al punto que está enfocado cuando el cristalino se encuentra sin acomodar se le denomina punto remoto. En sujetos jóvenes, el incremento de potencia que se necesita para llevar el foco del punto remoto al próximo es de unas 15 dioptrías. Es relevante señalar que en el diseño de diferentes instrumentos ópticos a emplear por el ser humano se trata de evitar que el ojo tenga que acomodar, a fin de no forzar en vano la vista del sujeto.

Historia.

Kepler (siglo XVII) fue uno de los primeros científicos que se interesó por el estudio del ojo como instrumento óptico. En particular, se interrogó acerca del mecanismo que permitiría enfocar objetos situados a diferentes distancias. Basándose en observaciones realizadas con una cámara oscura, llegó a la conclusión de que el cristalino debía moverse hacia delante y hacia atrás a fin de posibilitar dicha tarea. Scheiner dio su apoyo a esta hipótesis, aunque también señaló que la modificación de la curvatura del cristalino podría ser una posibilidad alternativa. Este último mecanismo también fue apuntado por Descartes, que pudo realizar estudios más rigurosos de la óptica ocular gracias a la ley de Snell de la refracción.

En el siglo XVIII, William Porterfield confirmó que era el cristalino el que resolvía el problema de la acomodación, término que fue acuñado por él. Lo hizo tras estudiar la visión de un sujeto al que se le había extraído la lente. No obstante, seguía sin estar del todo claro cuál era el mecanismo concreto que posibilitaba la visión cercana. A comienzos del siglo XIX, Thomas Young descartó la posibilidad de que la acomodación se debiese a un cambio de curvatura de la córnea (fenómeno que se produce en algunas aves). Para ello, observó que el reflejo corneal de una vela no modificaba su tamaño cuando el ojo iluminado acomodaba. En la misma época, Purkinje descubrió las imágenes correspondientes a reflexiones de una fuente de luz en las caras anterior y posterior del cristalino. Cuando un sujeto modificaba su punto de fijación entre un objeto lejano y otro cercano, se producían variaciones en dichas imágenes, lo que era atribuible a una modificación de la curvatura de las caras de la lente. En este mismo siglo Hermann von Helmholtz formuló en su obra Handbuch der Physiologischen Optik su teoría acerca del papel del músculo ciliar y las zónulas.
La explicación del mecanismo de acomodación que Helmholtz incluyó en su tratado sobre Óptica Fisiológica es aceptada por la mayoría de la comunidad científica.
Mecanismo de acomodación

Según la teoría de Helmholtz, respaldada en su esencia por la mayoría de la comunidad científica, durante la visión lejana el músculo ciliar se encuentra relajado. En esta situación pasiva, las zónulas ejercen una tensión sobre el cristalino, manteniéndolo extendido. Por el contrario, cuando es necesario enfocar un objeto cercano, el músculo ciliar se contrae, lo que provoca que las zónulas se liberen. Entonces, gracias a la elasticidad del cristalino, su diámetro ecuatorial disminuye, mientras que el espesor entre las caras anterior y posterior aumenta. La lente adopta, pues, una forma más esférica. De acuerdo con Helmholtz, durante la acomodación es sobre todo la cara anterior la que adquiere una curvatura más convexa. Simultáneamente, esta cara se desplaza hacia adelante, al igual que el margen del iris que delimita a la pupila. Además, en la visión cercana también se produce un constricción de la pupila (así como un aumento en el ángulo de convergencia de los ojos).

La teoría del científico germano ha sido refinada desde su primera formulación por varios autores. Por ejemplo, Gullstrand, que recibió el Nobel de Medicina en 1911 por sus estudios en Óptica Fisiológica, introdujo la idea de que la forma del cristalino sin acomodación estaba determinada por el equilibrio entre dos fuerzas elásticas que actuaban en sentidos opuestos: por un lado, la fuerza ejercida la coroides, que influiría en el cristalino a través de las zónulas; por el otro, la fuerza recuperadora del propio cristalino. El papel del músculo ciliar sería el de alterar dicho equilibrio, situación a la que se volvería cuando se completase el proceso de acomodación.

En el año 1925, Fincham introdujo otra modificación relevante a la teoría. Según este autor, la elasticidad del cristalino es relativamente baja como para desempeñar la tarea asignada por Helmholtz. En cambio, la cápsula que lo envuelve sí que es altamente elástica. Por tanto, ante la relajación de las zónulas, la cápsula actuaría sobre el cristalino, modificando su forma ("moldeándolo"). Fincham también sugirió que, al contrario de lo que pensaba Helmholtz, la cara posterior se desplazaba hacia atrás con la acomodación. Medidas biométricas posteriores han confirmado que, en efecto, existe un movimiento significativo de dicha superficie, aunque de menor magnitud que el de la cara anterior hacia adelante.

Así pues, con las modificaciones de Gullstrand y Fincham y ciertas contribuciones posteriores, el mecanismo quedaría como sigue. Cuando el músculo ciliar se encuentra relajado, la elasticidad de la coroides tira de todo el sistema de zónulas, extendiendo el cristalino. Llega un momento en el que esta tensión se equilibra con la ejercida en sentido opuesto por la cápsula, alcanzándose el estado de desacomodación. En cambio, cuando el músculo se contrae, el cuerpo ciliar se mueve hacia el ecuador del cristalino. Como el plexo zonular se encuentra unido al cuerpo ciliar por medio del sistema de fibras secundario, este movimiento del cuerpo posibilita que sea dicho sistema el que contrarreste la tensión de la coroides. Por tanto, las zónulas posteriores se mantienen estiradas, mientras que las zónulas anteriores se liberan, lo que permite que la cápsula deforme el cristalino. El cristalino aumenta entonces su espesor y disminuye su diámetro ecuatorial hasta que su cambio de forma posibilita que se recupere la tensión de las zónulas anteriores.

Presbicia

La progresiva pérdida de la función del cristalino para acomodar se denomina presbicia (o vista cansada) y es un fenómeno que sucede con el paso de los años. Los estudios muestran que la amplitud de acomodación disminuye linealmente con la edad, en torno a una 2 dioptrías por década. El proceso comienza ya en la niñez y culmina alrededor de los 50 años con la pérdida completa de la capacidad de acomodar.A lgunos sujetos con miopía y presbicia son capaces de leer sin usar lentes debido a la compensación que se produce entre ambos fenómenos.

A partir de los 40-50 años, la compensación de la presbicia requiere el uso lentes convergentes para tareas de visión cercana. La gente con algún defecto de visión previo, suele cambiarse a lentes lentes bifocales o progresivas. Además, el éxito de las operaciones de cataratas ha potenciado la investigación en lentes intraoculares con capacidad acomodativa.

Como se ha visto, existen diferentes agentes que intervienen en el proceso de acomodación: el cristalino, el músculo ciliar, la cápsula o las zónulas; la existencia de cambios con el tiempo en alguno de ellos podría explicar la aparición de la presbicia. Históricamente, han existido teorías que han señalado a cada uno de estos factores como responsables de la pérdida de función. También han existido teorías que han apuntado que la responsabilidad podría recaer sobre una combinación de diversos fenómenos.

Uno de los principales hechos que podría explicar la formación de la presbicia es el endurecimiento o esclerosis del cristalino. Se ha comprobado que la dureza de la lente aumenta exponencialmente con la edad. Este hecho podría impedir que la cápsula desempeñase su papel moldeador durante la acomodación o que el cristalino fuese estirado durante la desacomodación. Por lo que respecta al músculo ciliar, los estudios realizados sobre la capacidad contráctil del mismo no han encontrado una disminución de la misma que pueda explicar la presbicia. No obstante, estudios histológicos y de resonancia magnética han hallado cambios relevantes con la edad: su área y su longitud disminuyen, mientras que su vértice interno se desplaza hacia delante y hacia el interior, tal y como sucede en el ojo joven sin acomodación.

Otras funciones

El grado de acomodación del cristalino es uno de los datos que emplea el cerebro a la hora de estimar la distancia a la que se encuentra un objeto del observador. Esta magnitud no está presente en la imagen bidimensional que se forma en la retina, siendo necesaria su recuperación a través de otras fuentes de información (como las leyes de la perspectiva, la disparidad binocular o el ángulo de convergencia de ambos ojos). Debido a que el cristalino se encuentra prácticamente relajado cuando el objeto está a 2-2.5 metros, la acomodación sólo ofrece información sobre la profundidad hasta distancias de ese orden.

Enfermedades

A toda pérdida de transparencia del cristalino se le llama catarata. Las cataratas avanzadas requieren una intervención quirúrgica, ya que la pérdida progresiva de visión que generan puede desembocar en ceguera. Las cataratas son indoloras, siendo esta disminución de la visión su principal síntoma. Constituyen la principal causa de ceguera en todo el mundo.


El tipo más común de catarata es la catarata senil, así denominada por ser más común a medida que aumenta la edad del paciente. Este tipo de catarata se subdivide en diferentes clases en función de la región afectada. Así, se habla de cataratas seniles nucleares, corticales, etc. También se puede adquirir una catarata por otros motivos: lesiones, complicaciones postoperatorias, diabetes, exposición a rayos X, ingestión de ciertas sustancias. Por último, también existen cataratas congénitas. Para el diagnóstico de las cataratas, se suele emplear una lámpara de hendidura, técnica usada para el examen de las diferentes estructuras del ojo.
Catarata en un ojo humano. Imagen ampliada recogida durante un examen médico, realizado con una lámpara de hendidura.

En las cirugía de cataratas se sustituye el cristalino por una lente intraocular. La lente intraocular posee una distancia focal fija, es decir, con ella no existe la posibilidad de acomodar. Esto no supone un problema adicional en personas con edad avanzada debido a la presbicia que éstas ya padecen. Una de las técnicas auxiliares empleadas en estas operaciones es la facoemulsificación, que consiste en el uso de ultrasonidos para fragmentar el cristalino antes de su extracción. Una vez aspirados los restos del mismo, se coloca la lente intraocular sobre la cápsula posterior. La operación requiere anestesia local.

Las operaciones de cataratas se han realizado desde la Antigüedad. La técnica empleada hasta el siglo XVIII se denomina reclinamiento. Consistía en la inserción de una aguja en el ojo a fin de dislocar el cristalino empujándolo contra el humor vítreo.

A la ausencia de cristalino en un ojo se le denomina afaquia (fakos significa lente en griego). La mayoría de ojos afáquicos se corresponden con pacientes operados de cataratas, aunque la afaquia no siempre es adquirida. A veces, también se habla de pseudoafaquia cuando el cristalino ha sido sustituido por una lente intraocular. Finalmente, cuando el cristalino se encuentra desplazado de su posición correcta, se habla de ectopia lentis.

Fármacos que afectan al cristalino

A continuación, se listan algunos de los fármacos más relevantes que interaccionan con el cristalino:

    * Pilocarpina: provoca una contracción del músculo ciliar (favorece la acomodación). Este mecanismo favorece la salida del humor acuoso a través del canal de Schlemm.
    * Eserina: causa espasmos en el músculo ciliar.
    * Atropina: este fármaco es de los más utilizados en oftalmología. Provoca cicloplegia (parálisis de la acomodación), útil para poder realizar la refracción (graduar) a los niños y a pacientes con una gran capacidad acomodativa. No está recomendado en pacientes que presenten glaucoma.
    * Tropicamida: tiene la misma acción que la atropina.
    * Corticoides: posee efectos negativos para el cristalino, ya que un tratamiento largo con este fármaco aumenta el riesgo de que se produzca un catarata temprana.

El cristalino en el reyno animal

El cristalino está presente tanto en animales vertebrados como invertebrados. En el primer subfilo, está presente en los peces y en algunos mamíferos, aves, reptiles y anfibios. Dentro de los invertebrados, está presente en algunos crustáceos, anélidos, gastrópodos y cefalópodos, con la notable excepción del nautilus, cuyo ojo se asemeja a una cámara oscura o estenopeica.

En los animales acuáticos, el índice de refracción del entorno es muy similar al del interior del ojo, por lo que la superficie externa de este último apenas puede refractar la luz. El desarrollo de un cristalino fue la solución que la mayoría de las especies adoptaron para poder formar imágenes. Los primeros cristalinos tenían un índice de refracción constante en su interior y una forma esférica. Uno de los principales defectos de este tipo de lentes es la aberración esférica. En óptica, se llama aberración a cualquier desviación del comportamiento de un sistema formador de imagen respecto de la idealidad. Dicha situación ideal consiste en que el sistema haga que todos los rayos emitidos por una fuente puntual converjan en un único punto, la imagen. En lentes con superficies esféricas sin imperfecciones y con índice de refracción constante y superior al del medio, este hecho no se produce, ni siquiera cuando el objeto está en el eje óptico del sistema. En cambio, los rayos que pasan por los extremos de la lente se curvan más que los pasan por el centro, lo que provoca que no se forme una imagen puntual. James Clerk Maxwell introdujo la idea de que la corrección de este defecto fue lo que impulsó la aparición de cristalinos con un cierto gradiente de índice. Dicho gradiente posibilita que los rayos marginales vean un índice de refracción menor que los centrales, con lo que todos ellos enfocan en un único punto.

Aberración esférica en una lente con índice de refracción constante y superior al del medio. Los rayos más marginales se curvan más que los que pasan por el centro de la lente. Se piensa que la compensación de este fenómeno en el medio acuático originó el gradiente de índice en algunos cristalinos

10.- Humor vítreo. El humor vítreo es un líquido gelatinoso y transparente que rellena el espacio comprendido entre la superficie interna de la retina y la cara posterior del cristalino, es más denso que el humor acuoso, el cual se encuentra en el espacio existente entre la iris y la córnea.

Dentro del humor vítreo se pueden distinguir tres partes:

    * La hialoides o membrana hialoidea, es una fina membrana que lo rodea por fuera, existe una hialoides posterior y otra anterior.
    * El cortex, que corresponde a la porción periférica más densa.
    * El vítreo central, que posee menor densidad.

Está compuesto en un 99% por agua, el resto consiste en pequeñas cantidades de cloro, sodio, glucosa, potasio, colágeno, ácido hialurónico y proteínas. Ocupa cuatro quintas partes del volumen total del ojo y carece de vascularización, es decir, no está irrigado por ningún vaso sanguíneo.

El humor vítreo contribuye a mantener la forma del ojo y conseguir una superficie de la retina uniforme para que la recepción de imágenes sea nítida.

A diferencia de lo que ocurre con el humor acuoso, el humor vítreo no se renueva, pues solamente se forma durante la vida embrionaria. Contiene células fagocíticas que contribuyen a eliminar los detritus celulares que pueden acumularse en su interior y disminuir por tanto su transparencia. A veces la acumulación de estos desechos pueden crear una sombra en la retina que aparentemente se desplaza a través del campo visual. Este fenómeno muy frecuente se conoce como moscas volantes o miodesopsias.

Cuando el humor vítreo se opacifica por alguna circunstancia por ejemplo una hemorragia vítrea o hemovítreo, se puede realizar una intervención quirúrgica conocida como vitrectomía. Mediante esta técnica el cirujano elimina el humor vítreo del ojo y lo reemplaza por una solución salina. La vitrectomía no está indicada generalmente a menos que la visión este disminuida, pues puede tener complicaciones como el desprendimiento de retina, infección y sangrado intraocular. La causa más frecuente de opacidad del vítreo es el sangrado producido por la retinopatía diabética.

El humor vítreo es el elemento usado en uno de los métodos de laboratorio para investigar el intervalo postmortal y la presencia de drogas y alcohol. Para ello se aprovecha que carece de vascularización, por lo que no se encuentra irrigada por ningún vaso sanguíneo y que está protegido de los traumatismos así como que es muy resistente a los fenómenos de la putrefacción. Mediante la punción de la cavidad posterior del ojo se extrae entre 2 a 5 centímetros cúbicos de la sustancia y luego se analiza en el laboratorio para verificar, entre otros valores, el contenido de potasio, pues hay una relación directa entre los valores de sodio y potasio. En las primeras horas posteriores al fallecimiento sube la cantidad de potasio y baja la de sodio, guardando una relación lineal durante las primeras 80 horas y en ocasiones hasta las 100 horas posteriores.
 
11.-Fóvea. La fóvea es una pequeña depresión en la retina, en el centro de la llamada mácula lútea. Ocupa un área total un poco mayor de 1 mm cuadrado.

En todos los mamíferos, la fóvea es el área de la retina donde se enfocan los rayos luminosos y se encuentra especialmente capacitada para la visión aguda y detallada.

El área, denominada también fóvea centralis, no posee bastones sino sólo conos, responsables de la percepción de colores. Los conos-M, para el área verde y los conos-L, para el área roja de la luz visible se ordenan en la fóvea centralis en un mosaico regular. Según la especie, se encuentran o no allí presentes unos pocos conos-K, responsables de la percepción del área azul de la luz visible. En la región más interna, la foveola (que mide en los seres humanos aproximadamente 0,33 mm de diámetro) es posible encontrar solamente conos particularmente delgados del tipo M y L.

Un objeto que el ojo enfoca se fija siempre de manera tal que su reflejo se ubique exactamente justo en la fóvea centralis. Debido a la falta de bastón (célula) y la consecuente incapacidad de percibir estructuras finas bajo malas condiciones de luminosidad, resulta particularmente difícil, por ejemplo, leer un texto en la penumbra.

La fóvea centralis posee una convergencia de 1:1, es decir, tras cada receptor hay una célula ganglionar. Vale decir, los receptores están conectados 1:1, con lo que en la fóvea se alcanza la mejor resolución, es decir la mayor nitidez visual.
 12.- Arteria central de la retina. La arteria central de la retina (TA: arteria centralis retinae) es una arteria que se origina como rama colateral de la arteria oftálmica.

Ramas

 nivel de la papila óptica se divide en dos ramas terminales, una ascendente o superior y otra descendente o inferior.

Trayecto

Tras nacer de la arteria oftálmica, discurre por debajo del nervio óptico y por dentro de su vaina dural hacia el globo ocular. Cerca de éste último, perfora el nervio óptico, emitiendo ramas sobre la superficie interna de la retina. Estas ramas terminales constituyen el único medio de suministro sanguíneo para la mayor parte de la misma.

Distribución


Irriga la retina. La parte central de la retina donde los rayos de luz se enfocan tras pasar a través de la pupila y el cristalino es una zona circular denominada mácula. El centro de esta zona circular es la fóvea. La fóvea y una pequeña zona que la rodea no reciben sangre de la arteria central de la retina o de sus ramas, sino de la coroides en su lugar.

La arteria central de la retina irriga todas las fibras nerviosas que forman el nervio óptico, que transporta la información visual al lóbulo occipital de la corteza cerebral, incluyendo aquellas que alcanzan la fóvea.

Patología

Si la arteria central de la retina se ocluye se produce una pérdida completa de la visión en el ojo correspondiente. La retina al completo (con la excepción de la fóvea) se vuelve pálida, hinchada y opaca, mientras que la fóvea central aún aparece rojiza (esto se debe a que se transparenta el color de la coroides). Esta es la base de la famosa "mancha rojo cereza" que se ve en la retina en el examen del fondo de ojo cuando existe oclusión de la arteria central de la retina (OACR, o CRAO en inglés).

En el 20% de la población, existe una rama de la circulación denominada arteria cilio-retinal, que irriga la retina entre la mácula y el nervio óptico, incluyendo las fibras nerviosas de los fotorreceptores de la fóvea. Si esta arteria está presente, la visión central se verá preservada incluso en caso de padecerse obstruccion de la arteria cental de la retina. No obstante, debe notarse que la arteria cilio-retinal en sí misma es una rama de las arterias ciliares cortas posteriores, que provienen a su vez de la arteria oftálmica. Por lo tanto si la arteria cilio-retinal se ocluye, se produce una pérdida significativa de la visión en la región macular, mientras que el resto del campo visual permanece inalterado.

13.- El nervio óptico es un nervio craneal y sensitivo, encargado de transmitir la información visual desde la retina hasta el cerebro.

Se origina en la capa de células ganglionares de la retina, siendo su origen aparente el ángulo anterior del quiasma óptico.

 14.- Disco óptico (oftalmología)

El disco óptico o papila óptica es una zona circular situada en el centro de la retina, por donde salen del ojo los axones de las células ganglionares de la retina que forman el nervio óptico. Esta área mide 1.5 x 2.5 mm en el ojo humano y carece de sensibilidad a los estímulos luminosos por no poseer ni conos ni bastones, ello causa una zona ciega dentro del campo visual que se conoce como punto ciego. El nervio óptico de un ojo humano normal esta formado por los axones de entre 1 y 1,2 millones de neuronas que transportan la información visual desde la retina hasta el cerebro.
15.-Conducto hialoideo. El conducto hialoideo o canal hialoideo, también conocido como conducto de Stilling o canal de Cloquet, es una zona clara central del ojo que atraviesa el humor vítreo desde la papila o disco óptico hasta el cristalino. Es más estrecho en el centro que en los extremos. El nombre de canal de Cloquet proviene del médico francés que lo describió por primera vez: Jules Germain Cloquet (1790-1883).

El conducto hialoideo es el remanente de la arteria hialoidea, la cual irriga la zona próxima al cristalino durante parte del desarrollo embrionario, y desaparece posteriormente.

En los seres humanos, aproximadamente a partir de la décima semana de su desarrollo, el cristalino puede crecer independiente del suministro de sangre, razón por la que, por lo general, desaparece la arteria hialoidea. En ocasiones, la arteria puede permanecer, lo que da lugar a una condición de persistencia de la arteria hialoidea.

En algunas personas puede permanecer un resto de la parte anterior de la arteria hialoidea, el punto de Mittendorf: una pequeña cicatriz localizada en la superficie posterior del cristalino. Y también puede quedar un remanente posterior en el lugar en que la arteria deja el disco óptico, a este resto se le conoce como papila de Bergmeister.

Con más frecuencia pueden permanecer pequeños restos de la arteria. Estos restos libres a veces pueden ser vistos como "moscas volantes".
16.- Esclerótica. La esclerótica, la "parte blanca del ojo", es una membrana de color blanco, gruesa, resistente y rica en fibras de colágeno. Constituye la capa más externa del globo ocular. Su función es la de darle forma y proteger a los elementos más internos.

La esclerótica está formada por 3 capas:

    * Fusca: es la capa más interna y contiene abundantes vasos.
    * Fibrosa: está compuesta fundamentalmente por fibras de colágeno.
    * Epiesclera: es una membrana que facilita el deslizamiento del globo ocular con las estructuras vecinas.

Cubre aproximadamente las cuatro quintas partes del ojo. Por detrás es perforada por el nervio óptico y como lo pueden ver por delante se adapta a la córnea a través de un punto que se conoce como limbo esclerocorneal. Cubre a la coroides y a su vez está cubierta por la conjuntiva ocular en su parte anterior.

17.- Coroides

Diagrama del ojo humano. La coroides aparece en color morado.

Se le llama coroides o úvea posterior, a una membrana profusamente irrigada con vasos sanguíneos y tejido conectivo, de coloración oscura que se encuentra entre la retina y la esclerótica del ojo. La parte más posterior está perforada por el nervio óptico y continuándose por delante con la zona ciliar. La función de la coroides es mantener la temperatura constante y nutrir a algunas estructuras del globo ocular.

Composición

La coroides está formada de fuera a dentro por tres capas diferentes:

    * Capa supracoroidea o lámina fusca: Es una capa de tejido conjuntivo formado por laminillas donde se observan fibras elásticas, colágeno y celularidad representada por melanocitos y fibroblastos que separa los capilares de la esclerótica.

    * Estroma o lámina vasculosa: Ocupa la mayor parte y es la propiamente vascular con ramas ciliares de la arteria oftálmica. Presenta fibras nerviosas y vasos además de fibras de colágeno, fibras elásticas, fibroblastos, macrófagos y melanocitos. En función de su tamaño y localización, los vasos se pueden clasificar en tres capas:
          o Capa de Haller que está situada externamente y está formada por los grandes vasos
          o Capa de Sattler que es la capa media formada por vasos medianos
          o Capa de Ruysch o coriocapilar interna que está formada por arteriolas capilares y vénulas. Los capilares están muy unidos unos a otros. Nutre al epitelio pigmentario de la retina.

    * Lámina vítra de Bruch: Está en íntima relación con la retina. Se relaciona con la retina a través de su superficie interna o retiniana, mientras que su superficie externa es la porción coroidea.

Efecto del ojo rojo (tapetum lucidum) en un gato.

En los humanos, la coroides presenta una pigmentación oscura debido a la presencia de melanina y una gran abundancia de vasos sanguíneos, lo que ayuda a absorber la luz que llega al ojo y prevenir así su reflexión (que acarrearía la formación de imágenes confusas). La mala visión de los albinos se debe a la falta de melanina en esta membrana. En otros animales se encuentran partículas reflectantes sobre la coroides para ayudar a recoger luz en ambientes de oscuridad, el llamado tapetum lucidum.

El efecto de ojos rojos en las fotografías es debido a la reflexión de la luz sobre el coroide. Aparece de color rojo debido a los vasos sanguíneos en la úvea.

18.- Retina. La retina de los vertebrados es un tejido sensible a la luz situado en la superficie interior del ojo. Es similar a una tela donde se proyectan las imágenes. La luz que incide en la retina desencadena una serie de fenómenos químicos y eléctricos que finalmente se traducen en impulsos nerviosos que son enviados hacia el cerebro por el nervio óptico.

La retina tiene una estructura compleja. Está formada básicamente por varias capas de neuronas interconectadas mediante sinapsis. Las únicas células sensibles directamente a la luz son los conos y los bastones. La retina humana contiene 6.5 millones de conos y 120 millones de bastones. Los bastones funcionan principalmente en condiciones de baja luminosidad y proporcionan la visión en blanco y negro, los conos sin embargo están adaptados a las situaciones de mucha luminosidad y proporcionan la visión en color.


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